ENTREVISTAS
Maximiliano Bustos y Nicolás Bruzzone, dos Pampas santafesinos
Federico Romagnoli, cronista de Tercer Tiempo Rugby y amigo de la casa, nos envía estas dos entrevistas a los santafesinos que se consagraron en la Vodacom Cup. Como buen “cope&paste” les dejamos la nota para que la disfruten… si hay alguna flata de ortrografia es perque Federico no save escrivir bien.
Gracias Fede!!! (Diego “Boro” Borin).
MAXIMILIANO BUSTOS
Maximiliano Bustos, fue tanto para el periodismo especializado, como para sus pares la gran revelación de esta Vodacom Cup. El futuro inmediato lo ubica como uno de los debutantes que tendrán Los Pumas en junio, ante Barbarians Franceses. Como siempre que lo hemos requerido nos atendió con la humildad y la caballerosidad que lo caracteriza. Humildad que no le impide soñar en grande y tener el Mundial entre ceja y ceja.
¿Cómo fue el recibimiento de la gente de Universitario?
Impresionante. El martes traje mi hijo a entrenar al rugby infantil del club, y con mi mujer de cómplice, me hicieron un agasajo sorpresa. Pusieron una pancarta que está en la puerta del club, otra que me llevé a mi casa. Tanto a mí, como al Burro (Nicolás Bruzzone), nos entregaron presentes y después estuvimos firmando remeras, pantalones y autógrafos para todos los chicos. Nos pidieron que digamos unas palabras, pero me emocioné y no pude terminar de hablar. Nos hicieron sentir que volvíamos a nuestra casa.
¿Cómo es ser el ídolo de tu hijo y todos sus amigos?
Me hace acordar a cuando mi viejo jugaba y lo veníamos a ver con el bombo. Él y sus compañeros eran nuestros ídolos. Estoy viviendo algo muy parecido. Cuando me pongo a pensarlo me digo a mi mismo “la puta madre, que grosso lo que está pasando”. Si bien nosotros trabajamos para dejar el club lo mejor parado posible, desde Sudáfrica no tomábamos dimensión de lo que estaba sucediendo acá.
¿Crees que el estilo de juego de Pampas XV fue lo que despertó esta empatía con el público?
Yo creo que sí. Fue algo que se fue dando a medida que iban pasando los partidos. Siempre cuando analizábamos a los rivales, nos planteábamos que la mejor forma de enfrentarlos era atacarlos todo lo posible, porque ellos siempre dejaban cuatro o cinco jugadores esperando un kick. A medida que iban pasando los minutos nos íbamos soltando, y en varias ocasiones donde antes habríamos pateado seguimos jugando. Eso llevó al juego dinámico que se pudo desarrollar con el correr del campeonato.
¿Una de las claves del juego Pampa fue el scrum?
Seguro. Nuestro scrum fue de menor a mayor y por suerte terminamos en un buen nivel. El objetivo era mejorar lo que en esa faceta del juego se había realizado en la temporada anterior. En ese primer año de Los Pampas el scrum no fue bueno. No se obtenían pelotas de calidad para jugar. Por eso fue uno de los puntos donde más se trabajó en la pretemporada. Además a los tres de adelante (Él, Postiglioni y Creevy) nos gusta mucho esa formación.
¿Comenzaron a sentirse candidatos luego de la victoria ante Golden Lions?
Fue uno de los partidos claves. Bulls fue otro de ellos, porque el año pasado se habían consagrado campeones invictos. Los de Pretoria eran, a priori, el equipo a vencer. Con Lions fuimos un poco a ver qué pasaba, ya que era el segundo partido y no habíamos tenido un buen debut. A medida que iban pasando los minutos, nos empezamos a dar cuenta que el partido era nuestro y no se nos podía escapar. Eso y saber que era un encuentro clave para cumplir el objetivo de mínima, que era la clasificación a la segunda rueda, nos hizo defender el doble. Me acuerdo de haber terminado esos ochenta minutos totalmente contracturado, se me acalambraron las piernas por primera vez en mi vida.
Justamente te remarcaba la importancia de Lions porque a mi entender, ese juego dinámico que desarrollaron se pudo observar recién luego de ese partido, donde lo que se destacó fue la defensa.
En realidad los entrenadores nos pedían que ataquemos más, que no juguemos tan defensivamente. Ellos nos hicieron ver que no era tan necesario que nos repleguemos, que estábamos capacitados para atacar. Así lo pudieron interpretar los cabecillas del equipo y esa fue otra de las razones de nuestra dinámica de juego.
¿Cómo terminaste en ese tiempo extra contra Cheetas? La imagen televisiva nos mostró que no podías siquiera levantarte para festejar.
Cheetas fue terrible. El entrenador me preguntó después del tiempo reglamentario como estaba para el suplementario y le respondí que me sentía bien. El primer tiempo estaba bien, pero en el segundo ya no estaba tan bien (risas). Pero sabía que no me podía ir, si lo hacía me habría defraudado a mí mismo. Me gusto terminar como lo hice, porque pienso que di todo y no me quedé con absolutamente nada. Al otro día en la sesión de video me reía de esa imagen final, pero podía hacerlo porque estaba feliz de haber dejado todo adentro de la cancha.
¿Te pesó pertenecer al grupo de jugadores que más minutos en cancha tenían?
No me pesó. Mi objetivo era mejorar mi nivel. Me costó mucho llegar allí. Era consciente de que esta era una vidriera para llegar a Los Pumas y eso era un aliciente extra. Lo pude aprovechar y se dio lo que esperaba.
Incluso te diste el lujo de hacer algún movimiento “tocatero” en la final.
Esa faceta la tenía guardada (risas). Estaba tan cómodo el esquema de juego y mis compañeros que me permití hacer esa cosas. Conocíamos a la perfección lo que teníamos que hacer y eso ayudó a que todo saliera bien.
¿Cuál fue para vos tu mejor partido?
Griquas fue uno muy bueno. No sé si el mejor, porque uno se siente mejor cuando le toca tener más contacto con la pelota, o cuando el scrum va para adelante. Yo me siento bien cuando aporto lo mio en la “cocina”, cuando el scrum avanza, cuando le permitimos al octavo levantarse cómodo y le damos pelotas de calidad a los backs. Con Griquas y en la final fueron los mejores en cuanto al juego suelto, pero me siento más satisfecho cuando cumplo con mi trabajo.
El año pasado me dijiste que querías ser Puma. Hoy estás más cerca que nunca. ¿Sentís que se te está por cumplir otro sueño?
Cuando estaba en los Jaguares, ya lo pensaba. Cualquier jugador que esté ahí sueña con eso. Ojo, me costó un montón. En la pretemporada viajaba varias veces por semana a Rosario, me alimentaba bien. Vi esta como mi oportunidad y no la dejé pasar. El sacrificio, la humildad y la entrega que le metí a esto junto a mi familia, va a hacer más difícil que alguien me quite esta chance. Llegué, pero ahora va a ser el triple de difícil mantenerme. Voy a dejar todo para generarles la duda a los entrenadores.
¿Supongo que soñas con estar en el mundial?
Te mentiría si te digo que no, pero hoy por hoy mi objetivo está en hacer un buen partido contra Barbarians. Soy un jugador al que le gusta medirse. Hasta ahora me destaqué en un nivel. Pero Los Pumas están en uno más alto. Tengo que ver en que escalón estoy, si puedo seguir subiendo o si este es mi techo.
¿Qué te causa el reconocimiento de tus pares?
Que todos te destaquen como revelación es un honor. Hay muchos jugadores de gran nivel. Que te ubiquen en el mismo lugar que a Juan Imhoff, Nicolás Sánchez y Benjamín Macomme es un orgullo.
¿En el momento que terminó la final que fue lo primero que se te cruzó por la cabeza?
La familia. Mi mujer y mis hijos. También mi viejo, a quién le agradezco que me haya transmitido su pasión por este deporte y por Universitario.
¿Dónde te vamos a ver en los próximos meses?
Mi presente está en Uni. Pero hay que ver como se dan las cosas luego de la serie con Barbarians Franceses. Después de junio tendré que analizar muchas cuestiones para saber cuál va a ser mi futuro.
NICOLÁS BRUZZONE
Nos cansamos de decir que Nicolás Bruzzone es el mejor medio scrum de la Argentina. Y él se cansa de darnos motivos para hacerlo y de confirmar esta afirmación dentro de la cancha. Este probablemente sea el mejor momento de su carrera: campeón con el SIC en el URBA, con los Pampas en la Vodacom y nuevamente convocado a Los Pumas. Esperamos que esta vez la oportunidad que se le viene negando se le dé y pueda demostrar su categoría de jugador.
¿Cómo los recibió el club Universitario?
Fue una locura el recibimiento que tuvimos. Una de las cosas más lindas que a me ha tocado vivir este año fue el agasajo de Rugby infantil, con todos los chiquitos cantando “Dale Pampas”.
¿Esperabas ansioso poder ir a Universitario?
Sabíamos que el apoyo desde acá era muy grande. Además uno siempre quiere volver al club. Ellos hacen un esfuerzo enorme para apoyarnos siempre, asique lo que quiere hacer uno es devolver un poco de todo eso que nos dan.
¿Qué te genera el hecho de que mucha gente que no es del rugby lo haya seguido?
Alegría. Nos daba una fuerza enorme saber la cantidad de gente que nos apoyaba a la lejanía. El esfuerzo de todos para hacernos llegar a su aliento fue muy lindo.
¿Qué significado tiene para vos haber formado parte de un equipo que quedará en la historia del rugby argentino?
Fue algo muy importante. Pero no sólo por este equipo. Este fue un trabajo muy largo para lograr lo que se logró. Este campeonato demuestra el gran laburo que se realiza. El haber formado parte de esto es un orgullo enorme. El premio acá se lo tiene que llevar este trabajo de tan largo tiempo.
¿Cuáles fueron las diferencias más importantes entre una Vodacom y la otra para que los resultados hayan sido tan distintos?
El más importante de todos fue el tiempo. Nos dio la tranquilidad de saber que el trabajo que se estaba haciendo era muy bueno. Fue tener tiempo para juntarnos, para hablarnos también. Gracias a Dios, eso se reflejó en ese gran campeonato, en esta gran gira.
¿Estos Pampas XV juegan a lo argentino?
Es un equipo que juega a lo argentino. Mucha gente no lo sabe, pero este plan de juego que tan bien nos salió es el que intentan todos los equipos de Argentina. A nivel internacional, para Los Pumas, es un poco más difícil llevarlo a cabo. Pero la realidad es que el plan de juego de todo equipo argentino, es el del seleccionado mayor.
¿La concentración de 90 días fue un plus?
Fue algo muy raro, una locura. Salió bien. Aun hoy no encuentro palabras para lo que logramos. Fuimos con el objetivo de máxima de jugar una semifinal y terminamos saliendo campeones invictos.
¿Te ilusionas con el Mundial?
Me ilusiona tener una oportunidad contra Barbarians Franceses, ir a Pensacola, me ilusiono con el día a día. Es muy importante disfrutar todas estas cosas que me están pasando porque son únicas y porque dejé el alma para que así sea.
¿Cómo juega en tu cabeza la rotación de los medio scrum, saber que un partido te toca jugar y al otro no formas parte de la convocatoria?
Fue muy difícil. Pero la competencia que supieron armar los entrenadores fue muy sana. Con cualquier medio scrum que entraba el equipo seguía funcionando. Que ese funcionamiento no se resintiera con las rotaciones, fue una de las cosas más importantes de este equipo. No se notó diferencia entre los jugadores.
¿Cuánto te dolió esa contractura que te deja fuera de la final, luego de apoyar un try clave para acceder a ella?
Fue rarísimo por la alegría del try y la tristeza de salir. Pero no hay que ser egoísta y saber que cuando no estás para dar el 100%, hay otro que está afuera que también puede hacerlo.
¿Qué sensación te causó tu convocatoria a Los Pumas?
Fue una sensación muy ambigua, porque el mismo día dieron las convocatorias a sudamericano y a Pumas, si bien la mayoría estaba contento no era lo mismo una citación que la otra y teníamos que saber respetar el lugar y el espacio del otro. Fue un sentimiento muy raro, una alegría enorme que sólo pude compartir con Chinchu (Maximiliano Bustos), puertas adentro.
¿Cómo va a ser tu futuro?
Voy a tratar de seguir haciendo lo mejor posible, tanto en el SIC como donde me toque. Seguir disfrutando cada día de un año que todavía tiene mucho para dar.


